Una valiosa reivindicación de la pintura. Manuel Rodríguez

Pedro da Cruz                                                                                                                                     

En el Centro Cultural de España (Rincón 629) se puede ver una serie de pinturas, dibujos y objetos que aúnan gran virtuosismo técnico con una reflexión sobre la relación del paisaje exterior con el mundo privado del artista. 

El título de la muestra, “Hablo solo”, fue elegido a partir del hecho de que el artista siente que puede dialogar con su obra, pero no con su público. Incluso no pretende establecer un diálogo, sino que aspira a que los espectadores se sientan solos cuando estén frente a la obra.

7-1-2010, 10.09 AM. Óleo

    La serie expuesta es titulada “Paisajes”, pero quién penetra en la sala del subsuelo del CCE no se enfrenta a imágenes de la naturaleza, sino que se encuentra rodeado por una veintena de pinturas sobre tela y papel cuyo tema son camas vacías, con sábanas y almohadas desordenadas, o con un orden propio, con excepción de una pintura de pequeño formato en la que un hombre joven lee acostado. La mirada dirigida a interiores de distintas habitaciones, las que en algunos casos no son totalmente perceptibles debido a la cercanía del motivo central, proviene de imágenes obtenidas con una cámara digital a partir de las que el artista compone sus pinturas. Según el artista, una cámara está permanentemente montada en su dormitorio, a la espera de captar nuevos motivos.

    En la muestra se suceden obras cuyo motivo principal son los pliegues y arrugas de las sábanas, exclusivamente blancas o de colores, así como las de las colchas y almohadas, todo modelado por el efecto de la luz. En algunos casos el motivo es mostrado muy de cerca, prácticamente solo son visibles las almohadas, sábanas y colchas. De ese tipo son 29/1/2008, 00:32 AM y Montevideo, 17 de octubre de 2009, con una paleta conformada exclusivamente por blanco, celeste y rojo.

29-1-2008, 00.32. Óleo

    En otras obras los motivos se ven a mayor distancia, e incluyen algunos objetos pertenecientes a la esfera íntima del artista y su pareja: un libro, una toalla, un tubo de pomada, ropa interior. Es el caso de Sin título, un díptico realizado a lápiz sobre papel (con imprimatura de yeso para dar más cuerpo al trazo), en el que se ven dos camas que convergen en diagonal, y objetos en el suelo junto a las cabeceras. 

DERROTEROS. Manuel Rodríguez nació en San José de Mayo en 1980. En 1998 se radicó en Montevideo, donde estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, y luego se integró a la Fundación de Arte Contemporáneo. En 2008 fue seleccionado para realizar una residencia de artista en Zurich (Suiza), y fue premiado en el 53º Salón Nacional de Artes Visuales.

    En un texto del catálogo de la muestra (con curaduría de Alicia Haber) el artista reflexiona sobre varios aspectos de la práctica de la pintura, y particularmente sobre la elección de sus motivos. Durante un par de años ha estado creando con el mismo planteo como premisa, una metodología de trabajo sobre la que escribió: “Vengo trabajando con mis espacios íntimos, imágenes con una intención más definida: buscar la amplitud y la monumentalidad, los espacios abiertos, como si se tratara de land-art. Zurich, 9/5/2008, 09:39 AM es el momento y el lugar donde tomé la fotografía, que luego utilizo como modelo. Estas coordenadas forman parte de un proceso, de mi estancia en Suiza; le dan un contexto a la obra y la proyectan hacia fuera, hacia las montañas.”

Zurich, 9-5-2008, 09.51 AM. Lápiz y dorado a la hoja

    La relación de los interiores con el paisaje exterior es especialmente notable en las obras de mayor formato que integran la muestra. Zurich, 9/5/2008, 09:51 AM, (206 x 150 cm.) realizada con lápiz y dorado a la hoja sobre papel, tiene como único motivo una sábana blanca recortada sobre un fondo dorado. No sólo el arreglo formal, como una montaña filosa que se eleva, sino también el tratamiento de la superficie que recuerda nieve, son referencias directas al paisaje alpino. También es posible asociar el motivo, gracias a la profusión de pliegues y el dominio del fondo dorado, con obras medievales y del Renacimiento temprano.

    En la otra obra de gran formato, Sin título (150 x 200 cm.), toda la superficie está ocupada por la imagen de una colcha o frazada roja, sin referencias a ningún otro elemento. El motivo son los pliegues y las sombras que éstos arrojan. El espacio de una cama que también puede ser visto como la superficie de un inmenso mar al atardecer.

El País. 28 de marzo de 2010, Montevideo, Uruguay.

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