Chillida en Montevideo. Dibujos, grabados y gravitaciones llegan al Centro Cultural de España

Pedro da Cruz 

Esta noche, a las 19 horas, se inaugura en el CCE (Rincón 629) la exposición “Chillida: La poética del papel”. El emprendimiento es apoyado por el Museo Fundación Chillida-Leku.

El material de la exposición llegó a Montevideo acompañado por Naiara Chillida Lizariturry (la nieta mayor del artista), quién el viernes pasado dictó en el CCE una conferencia titulada “Espacio y composición en la obra de Chillida”, en la que realizó una presentación muy personal e íntima de los principios del arte de su abuelo, haciendo especial hincapié en las circunstancias de creación, así como en las distintas técnicas usadas para realizar tanto las obras sobre papel como esculturas en diversos materiales.

Bi aizatu, 1988. Grabado

    Las obras que forman parte de la presente exposición son en su totalidad trabajos sobre papel, y representan distintas etapas de la larga y fecunda trayectoria artística de Eduardo Chillida (1924-2002), quién en vida fue reconocido como uno de los escultores españoles de mayor significación. Aún teniendo en cuenta de que es muy difícil organizar una exposición de esculturas de Chillida, especialmente por los altos costos de transportes y seguros, la muestra que hoy se abre es importante para demostrar que sus obras sobre papel son significativas en sí mismas, de carácter independiente, y no creadas como bocetos de esculturas.

    De todas formas son evidentes ciertos elementos en común en los distintos tipos de obras, ya sean las planas sobre papel, las que toman corporeidad con los relieves y gravitaciones, así como las que se liberan del plano en el espacio de las esculturas. 

CAMINANTE. Nacido en San Sebastián, en el País Vasco, Chillida comenzó estudios de arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid, pero abandonó la carrera para dedicarse primero al fútbol (fue activo como golero), y luego a la actividad artística. En 1948 se radicó en París decidido a dedicarse a la escultura, y dos años más tarde realizó su primera exposición en la prestigiosa Galería Maeght. De esta época datan sus primeros dibujos, algunos de los cuales realizó con la mano izquierda, siendo diestro, para que la mente llegara a seguir el proceso de creación del dibujo, para el que tenía suma facilidad con la mano derecha. Entonces comenzó a dibujar distintas variantes de sus propias manos, motivo al que volvió una y otra vez hasta el final de sus días.

Homenaje a Bach, 1996. Gravitación

    Luego de su regreso a San Sebastián, comenzó a viajar regularmente a París para desarrollar su trabajo con distintas técnicas gráficas en un taller montado por la Fundación Maeght. Primero trabajó con la técnica de punta seca, y luego utilizó el aguafuerte, la xilografía y la litografía.

    En 1977 montó su propio taller de grabado, complemento de otros espacios creativos como las fraguas, donde realizaba las obras en hierro, y el “estudio de pensar”, donde reflexionaba rodeado de apuntes, bocetos y otras obras significativas. En cuanto al aspecto formal los grabados están de alguna forma relacionados al lenguaje de las esculturas: planos que se encajan unos con otros, en algunos casos combinados con gruesas líneas negras, correspondientes a los hierros o las hendiduras de los trabajos tridimensionales.

    Al comienzo de su carrera Chillida trabajó con collage, pero le disgustaba la técnica de pegar con cola, lo que consideraba quitaba aire a las obras. Entonces comenzó a liberar los trozos de papel, a separarlos, incluso a coserlos entre sí, con lo que creó un espacio interior, un tipo de relieve escultórico. A estas obras, que colgó de cuerdas, las denominó gravitaciones.

    Durante sus últimos años Chillida abrió el Museo Fundación Chillida-Leku, cuya sede es un “caserío”, una antigua construcción tradicional vasca, ubicada en el municipio de Hernani, junto a San Sebastián. El museo se inauguró en 2000, dos años antes del fallecimiento del artista, y está rodeado de un gran jardín que hoy alberga la mayor colección de esculturas de Chillida.

De la piedra al hierro: el maestro escultor

El primer material usado por el artista fue el yeso, pero pronto comenzó a esculpir en piedra. Fue influido por la escultura griega clásica, que consideraba de “luz blanca”. Pero pronto experimentó la necesidad de expresar la “luz negra” de la costa norte de España. Los desechos de los astilleros lo inspiraron a trabajar con hierro, creando un tipo de dibujos en el espacio. A partir de 1960 incorporó la madera, usando vigas de roble de antiguos caseríos. Luego usó la tierra, creando los “óxidos” y las “lurras”, quemados en horno eléctrico y de leña respectivamente. A diferencia de las anteriores, estas obras son macizas, de carácter más cerrado. A partir de 1990 utilizó el hormigón en obras públicas de carácter monumental. Éstas últimas, así como otras de acero, eran preferidas por Chillida, ya que consideraba pertenecían a todo el mundo.

    Una de las esculturas públicas más emblemáticas del artista es Peine del viento, formada por tres partes de diez toneladas de peso cada una, ubicada frente al mar en su San Sebastián natal.

El País. 28 de abril de 2009, Montevideo, Uruguay.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Europa siglos XX-XXI y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s