Un artista que mira hacia Torres García y se plantea cambios. Gustavo Serra

Pedro da Cruz 

En la Galería Oscar Prato (Paraná 743) se inauguró recientemente una exposición de Gustavo Serra titulada “Abreviaturas”. Las obras, realizadas en el último año, pueden ser vistas hasta el 15 de setiembre.  

Siendo muy joven, Serra se relacionó de distintas formas, ya como alumno, asistente o amigo, con artistas que habían sido miembros del Taller Torres García, entre otros Julio Alpuy, Gonzalo Fonseca, Francisco Matto y Augusto Torres. El contacto con la tradición torresgarciana marcó el desarrollo de su obra, la que puede ser inscrita en el marco de la llamada Escuela del Sur. Uno de los mayores desafíos que los alumnos de Torres García, y luego los seguidores de los alumnos de éste, tuvieron que enfrentar fue la búsqueda de caminos propios, de lograr un equilibrio entre las enseñanzas del maestro y un desarrollo personal.

Bodegón ideal, 2008

    Desde el presente de la obra de Serra, se pueden asociar algunas características de la misma con aspectos de la obra de Torres García, quién en 1928, antes de crear el universalismo constructivo, realizó una serie de obras con contornos de objetos que no coincidían con los planos de color subyacentes. Otro punto de contacto con la tradición torresgarciana es el tratamiento del color, no con colores planos, sino con gran variación de matices y tonos, un tipo de geometría sensible.

    En cuanto a la renovación en Serra, se puede nombrar el libre uso de verticales y horizontales para crear divisiones no convencionales, totalmente diferentes a estructuras ortogonales que cubren toda la superficie de la obra. Otro aspecto interesante es la diferencia en la elección de los colores, con combinaciones de matices que no hubieran tenido cabida en un planteo constructivista ortodoxo.

MUESTRA. Las obras mostradas por Serra conforman una unidad, son parte de una serie creada siguiendo un consecuente planteo formal. El punto de partida del artista es el plano, ya sea un plano único que abarca toda la superficie de la obra, como en Composición con trapecio azul, Figuras y Elementos lineales, o varios planos resultantes de una división de la superficie por una o dos líneas (siempre verticales y horizontales), por ejemplo en Bodegón ideal, Composición tonal y Composición con línea roja.

Commposición con trapecio azul, 2009

    Ya como parte del proceso de composición, los planos principales son completados con campos rectangulares de color, y líneas que rememoran contornos de objetos, tan simplificados que adquieren el carácter de signos. Se adivinan las formas de botellas, latas y hojas, mientras que ángulos rectos y curvas dobles en forma de “S” son formas que pueden ser asociadas simultáneamente a varios elementos de la realidad.

    El lenguaje plástico es planista, no hay perspectivas que sugieran un espacio más allá de la tela. Todas las relaciones de formas y colores se desarrollan en la superficie de la obra. No hay referencias directas a la realidad, salvo las formas evocadas por las líneas, o signos, lo que da a las obras un aire de naturalezas muertas no figurativas.

    El color nunca es homogéneo, sino aplicado en varias capas, con rápidas pinceladas que permiten entrever variaciones de tonos y matices. Las superficies vibran. Las líneas son a su vez muy variadas y espontáneas, producto de ser trazadas con un gesto ininterrumpido.     

Testimonios del autor

En el cuidado catálogo de la exposición, con texto de Pablo Thiago Rocca, es incluido un DVD en el que Serra, mientras pinta una de sus obras, reflexiona sobre su quehacer. Entre otros temas se refiere a la relación de sus motivos con la realidad, y a como se desarrolla el proceso de creación de sus obras. En cuanto a sus motivos dice: “El tema para mí es un pretexto. Puede ser algo figurativo, o no, o lo que tenga en mente de lo que ha quedado de tanto dibujar. Después compongo con esa idea que tengo en la mente”.

    Sobre su arte dice: “Para mí la pintura no es un medio para decir cosas que no tengan que ver con el hecho plástico, o sea que el tema es un pretexto para hacer”. Y también se refiere al proceso de trabajo: “Voy relacionando líneas, curvas, rectas, y trato de armonizarlas dentro de ese plano que es la tela. A veces uno pone la línea primero, la recorta con el color. Otras veces es el color primero, y la línea pasa por encima. Nunca es de la misma manera. En el momento de pintar tengo esa idea de los objetos. Que ya no son objetos, son formas, son figuras, y empiezo a componer el cuadro con esas figuras, que ya no tienen nada que ver con la realidad”.

El País. 30 de junio de 2009, Montevideo, Uruguay.

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