Cinco artistas franceses de renombre internacional. El monte análogo

Pedro da Cruz  

La exposición “Le Mont Analogue” (El Monte Análogo), que desde hoy se verá en el Museo Nacional de Artes Visuales, es organizada en el marco de la celebración de la fiesta nacional de Francia.

El título de la muestra fue tomado de la novela homónima de René Daumal, en la que un grupo de intelectuales y científicos emprenden una expedición en busca de una montaña invisible en algún lugar del hemisferio Sur. Ante el viaje de la muestra a América del Sur (ya fue mostrada en Quito), Fabrice Hyber, uno de los participantes, sugirió que se usara el mismo título para definir la idea de la exposición. 

    Thierry Leviez, formado en economía y activo como curador de un gran número de proyectos a partir de 2004, ha trabajado durante más de un año con la selección del material. Eligió obras de diferentes épocas para poder mostrar la evolución de cada uno de los artistas. En un texto de presentación explica su idea curatorial: “Fuera de todo principio temático, Le mont analogue ha sido concebido como una tentativa de escritura compuesta por cinco obras singulares, fragmentadas, mixtas y asociadas en combinaciones diversas.” Y define la exposición como un “objeto poético en potencia que sólo se revela en las asociaciones visuales provocadas por el montaje, así como se sabe que esta montaña invisible existe aún sin haber sido descubierta.” 

ARTISTAS. Los cinco artistas, nacidos entre 1952 y 1963, son representativos del arte contemporáneo francés, con extensas y sólidas trayectorias que incluyen la participación en un importante número de exposiciones, entre muchas otras las prestigiosas Bienales de Venecia y San Pablo, así como la Documenta de Kassel. Un rasgo común de sus obras es la gran variación de técnicas, entre las que la fotografía toma un lugar preponderante, y el uso de soportes no tradicionales.

    De Jean-Michel Alberola (1953, Saida, Argelia) se muestra por ejemplo una pintura en seis colores impresa sobre plexiglás con un método de serigrafía. El soporte está separado de la pared, lo que permite que la masa de los colores proyecten su sombra sobre el fondo. También de Alberola se muestra un mural (pintado en el lugar por un asistente) que combina elementos similares a los del comic con textos superpuestos.

    Jean-Marc Bustamante (1952, Toulouse) utiliza fundamentalmente la fotografía, y realiza una suerte de diarios de viaje con tomas que combinan escenas de ciudades o paisajes con calidades pictóricas. En la exposición son mostradas dos fotografías de paisajes japoneses, una de ellas tomada luego de la erupción de un volcán, en la que el artista logra dar a la acumulación de ceniza un carácter de pintura no figurativa.

    Fabrice Hyber (1961, Luçon) trabaja con medios muy diversos (dibujo, pintura, instalación, video, etc.), los que combina según un modelo rizomático, con referencias y significados que relacionan todas sus obras entre sí. Ha realizado objetos que cuestionan las convenciones de la percepción, por ejemplo una pelota de fútbol cúbica. Aquí muestra una serie de dibujos que son variaciones del tema de una montaña invisible, coincidente con la idea rectora de la exposición.

    Jean-Luc Moulène (1955, Reims) también utiliza la fotografía como su medio principal, con dominio de motivos que pueden ser considerados tradicionales, ya sean paisajes, naturalezas muertas o retratos. Pero el artista contempla su entorno con una mirada crítica, y con sus obras busca cuestionar todos los aspectos de la producción de imágenes. Las obras fotográficas sirven como punto de partida para la creación de dibujos y objetos que son mostrados como instalaciones.

    Xavier Veilhan (1963, Lyon) también combina el uso de varios medios para investigar las posibilidades de la representación. Uno de los rasgos predominantes en su obra es la elección de formas arquetípicas, siluetas que el espectador reconoce como la forma básica de una persona o un animal como el caballo. En algunos casos las figuras son vistas a través de un material semitransparente que agrega aún otra dimensión a la obra.

    Finalmente, un aspecto importante de la muestra es el ofrecimiento al espectador de la posibilidad de asociar ideas planteadas por las obras, y descubrir así aspectos ocultos de una montaña invisible.

El País. 15 de julio de 2010, Montevideo, Uruguay.

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