Provocativa exposición de Antonio Alza en el Museo Zorrilla

Pedro da Cruz

“Vestuario fantástico” reúne una serie de obras realizadas por Antonio Alza con diferentes técnicas, aunque hay un predominio del lápiz, que en algunos casos hacen referencia a obras del imaginario de la historia del arte.

La muestra que quedará habilitada desde esta tarde en el Museo Zorrilla (Zorrilla de San Martín y la rambla) es la tercera que realiza Antonio Alza, quién con anterioridad había presentado las exposiciones La sangre del ángel en 2005 y Las corazas en 2007. La presente exposición está compuesta por dibujos en los que el artista muestra un refinado dominio de la técnica, lo que contrasta con la decisión de que el fin no sea una imitación mecánica de la realidad, sino una reinterpretación y transformación de los motivos.

Diana cazadora

    En una certera aproximación a la naturaleza de las figuras compuestas por el artista, Emma Sanguinetti las caracteriza de la siguiente manera en el texto de presentación de la muestra: “No son personajes atrapados en un injusto destino, no son humanos sometidos a una cruel transformación; son por el contrario, la desenfadada realidad de un repertorio interior que cobra vida y que expone todo aquello, que de una manera u otra, llevamos subliminalmente oculto o mejor dicho cubierto tras la aparente normalidad en la que vivimos.”

    Los personajes de Alza parecen surgidos de una versión contemporánea de las Metamorfosis de Ovidio, texto clásico del año 8 de nuestra era, que inspiró a una serie de artistas a representar transformaciones de seres humanos dictadas por designio de los dioses. Otra referencia importante, más cercana en el tiempo, es el arte de los surrealistas, una de cuyas fuentes de inspiración fueron los textos de Isidoro Ducasse, conocido como el conde de Lautréamont, que acuñó el paradigmático encuentro de “una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección”.

Carlota-Centauro

INQUIETANTES. Luego de un primer acercamiento, en el que se reconocen principalmente figuras de mujeres, tanto adultas como niñas, una mirada escrutadora revela una serie de personajes que son sumamente inquietantes, elementos contradictorios que el artista entreteje entre diferentes significados y posibles interpretaciones. Así la figura de Diana cazadora, diosa de los bosques que inspiró a artistas de distintas épocas, en la versión de Alza tiene bigotes y una barba tipo “candado”, mientras que las piernas son las de una niña que salta a la cuerda.

    Una Virgen, inspirada en las vírgenes de Murillo, está sentada sobre un torno, en vez de hacerlo sobre una media luna. Las manos, los rostros y el cuerpo del Niño Jesús están formados por partes unidas por remaches, lo que evoca la simbología de los artistas dadaístas, que representaron el cuerpo humano, especialmente el femenino, como un conjunto de elementos mecánicos. Los rostros sin rasgos de otros personajes pueden ser asociados, como lo señala Sanguinetti, a las figuras con aspecto de maniquí que fueron centrales en la pintura metafísica de Giorgio de Chirico, uno de los artistas definidos por Andre Breton como precursor del surrealismo.

    En este singular universo no podía faltar la referencia a Carlota Ferreira, cuyo retrato, pintado por Juan Manuel Blanes, es un icono absoluto de nuestro imaginario visual. La figura de Carlota, la que ha sido interpretada por varios artistas, entre otros por Óscar Larroca y Pedro Peralta, es combinada por Alza con el cuerpo de un caballo, lo que resulta en una Carlota-centauro. La grata sorpresa que causa el reconocimiento se transforma rápidamente en inquietud, cuando se aprecia que el rostro del personaje está cubierto por un extraño artefacto, que las puntillas de los hombros del vestido han sido sustituidos por charreteras, y que la mano derecha sostiene un bastón de mando.

    El imaginario de Alza muestra vientres abultados, aparatos electrodomésticos y torres de iglesia integrados en sombreros y paraguas, máscaras que ocultan rostros, delicados insectos que rodean las figuras, elementos que pueden interpretarse simultáneamente como referencias a lo lúdico y lo impuesto.      

El País. 1 de diciembre de 2010, Montevideo, Uruguay.

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