Francisco Matto en la Bienal de Porto Alegre. Sutilezas de la materia

Pedro da Cruz (desde Porto Alegre)

Francisco Matto (1911-1995) conoció a Joaquín Torres García en 1939. Y en 1942 fue uno de los fundadores del Taller Torres García (TTG). Perteneció al núcleo de alumnos más cercanos al maestro, los que mantuvieron la actividad del Taller hasta su cierre en 1962. El Universalismo Constructivo de Torres fue la base a partir de la cual todos los integrantes desarrollaron sus obras personales. El cierre del Taller, trece años después de la muerte de Torres García, fue el factor desencadenante para que varios de sus miembros abandonaran Uruguay. Entre otros, lo hicieron Julio Alpuy, Gonzalo Fonseca y Horacio Torres, y más tarde José Gurvich y Augusto Torres. Francisco Matto y Manuel Pailós permanecieron en Uruguay.

Monumento, 1979. Madera y óleo, 227 cm.

      La obra de Matto es actualmente revisada y discutida a nivel continental gracias a una exposición monográfica presentada en la 6ª Bienal del Mercosur, en Porto Alegre. La idea de mostrar la obra de Matto en ese ámbito fue de Gabriel Pérez-Barreiro, curador general de la presente edición de la Bienal. En el texto del catálogo, Pérez-Barreiro afirma que la permanencia de Matto en Uruguay perjudicó la comprensión de su obra en el ámbito internacional. Ésta y otras cuestiones cobran aún más vigencia teniendo en cuenta que la exposición también va a ser mostrada en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo.

      También, a fines de 2007, la galería Prato de Montevideo realizará una gran retrospectiva de Francisco Matto en base a obras de colecciones particulares uruguayas, a diferencia de lo ocurrido en Porto Alegre, donde se convocó obra de colecciones de todo el mundo. Esta muestra estará acompañada por un extenso catálogo con texto de Alicia Haber.

VIAJERO DEL SUR. Francisco Alberto Matto Vilaró nació en el seno de una familia de la burguesía montevideana. No fue a la escuela, sino que fue educado en su casa por tutores, lo que era costumbre en familias acaudaladas de la época. Sus estudios incluyeron cursos de dibujo y pintura con el pintor Carlos Rúfalo. En 1932, con apenas 21 años, decidió viajar. A diferencia de los jóvenes de su condición social, que generalmente eran enviados a Europa a formarse, Matto rumbeó para el sur. Llegó a los confines del continente, al territorio de los onas, en Tierra del Fuego, donde compró algunos objetos que serían los primeros de su colección de arte aborigen. Desde allí viajó hacia el norte, por territorio chileno hasta la tierra de los mapuches, viendo en la provincia de Osorno los “postes funerarios” de madera que los indígenas usaban para marcar las tumbas. Fue un viaje decisivo. 

      Durante la década de 1930 comenzó a coleccionar arte precolombino en forma sistemática, disponiendo los objetos en su taller, que tomó el carácter de taller-museo. Pero el lenguaje plástico de las culturas precolombinas, basado en la combinación de formas geométricas, demoraría en influir sobre su creación artística. Durante muchos años hubo un desfasaje entre su interés por lo precolombino y su obra pictórica inspirada en la tradición europea. 

ENCUENTRO CON EL MAESTRO. En 1935 Torres García había fundado la Asociación de Arte Constructivo (AAC), desplegando durante tres años una intensa actividad pedagógica para difundir los principios de su universalismo constructivo. En 1938 dejó de propagar su arte en el contexto de la enseñanza, y planteó en cambio retornar al arte figurativo, lo que definió como “volver a la academia“. En 1939 Torres estaba haciendo un replanteo de su actividad pedagógica, pues había llegado a la conclusión de que el medio artístico uruguayo no estaba maduro para la recepción de sus teorías. La Asociación de Arte Constructivo pasó a ser un grupo “para el estudio y divulgación de la idea constructiva, en cualquier cultura, preferentemente en la indoamericana.”

      Esa nueva orientación coincidió con el interés de Matto. Éste comenzó a frecuentar a Torres García, y a asistir a las conferencias del maestro. Un par de años más tarde, ya disuelta la Asociación, Torres decidió recomenzar sus actividades pedagógicas a partir de nuevas premisas, buscando formar una nueva generación de artistas gracias al después célebre TTG. Un par de años después de la fundación de éste, por 1944, Matto mostró la influencia del arte que se practicaba allí; se aprecia en sus naturalezas muertas en colores primarios, y en los paisajes urbanos con diagonales que sugieren una perspectiva central.

      En 1948 realizó sus primeros relieves en madera, así como una serie de bocetos para esculturas monumentales. Es entonces cuando empiezan a coincidir el interés por los objetos precolombinos con el planteo de su arte. Especialmente importante en este contexto fue el ejemplo del arte textil, con un lenguaje marcadamente geométrico adecuado a la retícula del tejido, una estructura de verticales y horizontales acorde a lo constructivo. 

VISIÓN DE LOS OTROS. Matto participó en todas las exposiciones colectivas del TTG, y realizó innumerables exposiciones individuales a lo largo de su carrera. Al enmarcarse en la corriente del arte practicado por los integrantes del Taller, la obra de Matto fue considerada parte del conjunto de obras con raíces en el universalismo constructivo. Y por lo tanto analizada como tal. Hacia 1970, paralelamente a la pintura de carácter constructivo, Matto creó figuras y estructuras en madera con una impronta muy personal. En 1989 Alicia Haber escribió en el catálogo de la muestra “Matto, Obra Monumental”: “Un resplandor ancestral, una profunda armonía, una estructura meditada y una fuerza orgánica se desprenden de las construcciones y postes totémicos de Francisco Matto. En ellas Matto reúne el orden compositivo del constructivismo, la simbología cósmica, la fuerza de lo primigenio, la referencia a la naturaleza y las alusiones a lo mágico, a lo mítico y a lo religioso.”

      Los más recientes análisis de la obra de Matto son los publicados en el catálogo de la Bienal del Mercosur. Pérez-Barreiro escribe sobre la tentativa de conectar arte antiguo y contemporáneo de América, y recalca la consistencia de la obra de Matto, expresada por medio de un vocabulario formal elaborado y vuelto a elaborar en distintos medios durante cuatro décadas. El número limitado de temas, que el artista interpretó de distintas formas durante su carrera, es comparado con la reiteración de temas en el arte precolombino, que adapta una y otra vez las mismas formas geométricas, ganando así poder simbólico.

      El historiador y crítico de arte estadounidense Robert C. Morgan hace un interesante análisis basado en el contraste entre la obra de Matto, a quién presenta como artista del Sur, y la obra de sus contemporáneos que practicaron el pop art en Estados Unidos. Opone la revelación de la plasticidad de la forma, la estética áspera del sur, a la estandarización de las imágenes virtuales del norte. Caracteriza las figuras de Matto como “grafismos”, producto de una creencia fundamental en la naturaleza. Finalmente el artista plástico argentino César Paternosto, autor del libro Piedra abstracta. La escultura inca: una visión contemporánea (1989), realza el papel de Matto en recuperar el arte de las Américas. Afirma que desvió la tradicional mirada de los artistas hacia Europa volviéndola hacia nuestro continente, proceso que se cristalizó hacia 1945 cuando Matto dejó de hacer una pintura “europea” que difería de su coleccionismo. Según Paternosto la influencia de lo precolombino en la obra de Matto se nota más en la escultura que en la pintura. Dicha influencia – dice -, a través de la “decoración geométrica”, de la iconografía frontal y ortogonal, fue formativa para el artista.

POÉTICA DE LA MADERA. La afirmación de que la obra de Matto alcanza un alto grado de propuesta individual en el plano de la escultura es confirmada en la exposición de Porto Alegre. Las series de pinturas, agrupadas según los temas (“Puertos”, “Naturalezas muertas”, “Construcciones” y “Formas”), están más enmarcadas en un lenguaje formal afín al de los miembros del Taller Torres García que la serie de “Maderas”. Es un grupo de objetos calificados como esculturas pero con particularidades específicas, especialmente su carácter plano. En la mayoría de los casos Mato construyó sus maderas con planchas ya cortadas industrialmente, aprovechando lo plano y lo inacabado para usar la frontalidad y la aspereza como calidades estéticas. Lo que completó con un uso singular del color, blanco, rojo o azul en capas delgadas, casi transparentes, sumando a la corporeidad de las maderas una dimensión etérea.

El País Cultural, No. 941, viernes 16 de noviembre de 2007, Montevideo, Uruguay.

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Una respuesta a Francisco Matto en la Bienal de Porto Alegre. Sutilezas de la materia

  1. Diver Milka Chocho Rey dijo:

    FUE UN GRAN ARTISTA Y UNA GRAN PERSONA.

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