Caminos de la pintura

Texto de catálogo de la exposición “Caminos de la pintura” de Marcelo Legrand, Centro Cultural Dodecá, Montevideo, 2011.

Pedro da Cruz

Las obras de Marcelo Legrand son resultado de largos procesos de composición, que en algunos casos se extienden por años. Las soluciones plásticas de cada obra van surgiendo a partir de un continuo trabajo de interrelación entre elementos que son agregados sucesivamente. El proceso de trabajo es acumulativo. Se basa en la reflexión y la construcción. La pintura de Legrand es un fenómeno de reacciones.

Pájaro en la arena

    El planteo es estrictamente no figurativo, y basado en una concepción del espacio pictórico muy personal. Los “fondos” de la obras son en su mayoría de un color homogéneo, ya sean grises, ocres o del color de la propia tela, lo que da una sensación de planismo. Pero la ubicación de los elementos, los que parecen “flotar” libremente en el aire, crean espacios pictóricos con profundidades ambiguas.

    La suma de los elementos es generalmente llevada a cabo a partir de contrastes que dinamizan la totalidad. A formas geométricas regulares se le oponen “manchas” de carácter informal, producto de una espontaneidad que luego es estructurada en el conjunto de la composición. Una serie de líneas de carácter variado marcan direcciones en el espacio. Líneas continuas que contrastan con líneas quebradas, o líneas sinuosas que a veces se transforman en una sucesión de puntos. Variantes que sirven para conectar distintos elementos entre sí.

    La variedad de tonos y colores cubre un amplio espectro. Algunas obras tienden a lo monocromo, con variantes de grises y negros, mientras que en otras dominan los rojos y los azules. Los colores son usados para influir sobre otras formas, para crear relaciones espaciales, atraer formas hacia un primer plano, o llevarlas hacia atrás en el espacio pictórico.

Splash

    Las variaciones son también tangibles en la materialidad de los elementos: una gama que va del óleo tradicional a lacas craqueladas o pigmentos con partículas de otros materiales. Planos y manchas realizados con una materia muy compacta, lo que les da apariencia de figuras sólidas, alternan con formas de colores diluidos, lo que da una sensación de semitransparencia.

    Las características nombradas se aprecian de distintas formas en las obras expuestas en la presente muestra. Pájaro en la arena está basada en dos grandes formas grises de carácter cercano a lo geométrico. Líneas negras conforman figuras lineales que sugieren volúmenes, dentro de las que se ven pequeñas formas negras. Contrastando con las formas geométricas se aprecian dos elementos de tipo informal, con enérgicas pinceladas en blanco y gris pautadas por la expresividad. Delgadas líneas negras irregulares y grupos de salpicaduras grises completan la composición. El planteo de Legrand es estrictamente no figurativo, ya que en la obra no hay elementos directamente relacionados al naturalismo. Una de las formas puede ser entendida como un pájaro, mientras que el espacio indefinido de la pintura podría ser visto como una extensión de arena gris, interpretaciones que quedan a criterio del espectador.

El caminante

    En la actualidad Legrand está trabajando con la idea de materias que se desparraman, con resultados azarosos que luego abstrae e integra en las composiciones. El espacio de Splash (título relacionado al resultado del acto de salpicar) está dominado por una gran mancha en variados matices de naranja y rojo, una forma irregular producto del acto de desparramar los colores, lo que también es el caso de otras formas más pequeñas en grises y negros. Esos elementos ocupan la mayor parte del formato indefinido de la tela. Esa tensión entre lo plano y la profundidad, característica de las pinturas de Legrand, es creada por la superposición de elementos plásticos con formas geométricas que se superponen a las manchas irregulares, efecto especialmente perceptible en dos formas semitransparentes, una blanca y otra gris, ubicadas hacia el centro de la composición.

    El planteo de El caminante está basado en un núcleo compacto conformado por planos de color, en parte superpuestos, con dominio de matices de azul completados con elementos violetas, marrones y rojos. La periferia del núcleo es de carácter más ligero, conformada por líneas que se desprenden de las formas centrales, una suerte de entrecruzamientos de caminos. Caminos de la pintura.

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