El arte de Antoni Miralda. Bon appétit

Pedro da Cruz

Antoni Miralda (Terrassa, Barcelona, 1942) es un artista catalán cuya larga trayectoria internacional ha sido recientemente documentada en una exposición organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en el Palacio de Velázquez de Madrid. El catálogo Miralda. De gustibus non disputandum, el mismo título que el de la exposición, permite conocer cronológicamente distintos aspectos de la variada y compleja obra del artista.

    En 1962, cuando tenía veinte años, Miralda se trasladó a París, donde entonces comenzaba a destacarse el arte de creadores pertenecientes al movimiento Nouveau Rèalisme, entre otros Arman, Christo, Martial Raysse y Daniel Spoerri. El ejemplo de un arte basado en la realización de objetos, en algunos casos combinados con pintura, marcó el futuro derrotero del joven artista.

    A partir de su experiencia como integrante del ejército español, por el que fue reclutado entre 1962 y 1966, Miralda comenzó su carrera creando obras con la figura del soldado como tema principal. Creó un objeto en forma de soldado, de tamaño natural, que mostraba en las calles de París, y luego realizó Soldats soldés (Soldados saldados), obra compuesta por soldaditos de juguete, que mostró en varios lugares entre 1965 y 1973.

    De esa época, y también con el tema de soldados, son las obras Geometrías (1966-1972), con las pequeñas figuras ubicadas sobre distintos soportes con diseños lineales, y Cénotaphes (Cenotafios, 1969-1975), estructuras de plexiglas en forma de monumentos bélicos. 

Food Pavilion, Expo 2000, Hannover, 2000

ARTE DE LA COMIDA. Miralda cambió radicalmente la orientación de su obra cuando comenzó a interesarse por la comida como fenómeno cultural. Introdujo el ceremonial de la comida como elemento creativo, fundamental de proyectos que incidían en el espacio público. Realizó actividades con ayuda de una gran variedad de medios que reflejaban lo efímero de los comestibles como material.

    Una de las primeras obras sobre la temática de la comida fue Miralda – Selz. Traiteurs coloristes (Tratados coloristas), realizada en conjunto con Dorothée Selz, y mostrada en varios lugares entre 1967 y 1973. La obra consistió en una serie de dibujos y obras gráficas que incluía el menú de Dîner en quatre couleurs (Cena en cuatro colores).

    En 1972 Miralda viajó a Estados Unidos y se radicó en Nueva York. Una de las primeras obras que realizó, en colaboración con Antoni Muntadas, fue Sangría 228 West B’way (1972). En el loft de la parte baja de Manhattan en el que vivía, ofreció una instalación comestible compuesta de 225 kilos de arroz coloreado y dos poncheras de sangría. Ese mismo año realizó en el Museum of Contemporary Crafts la obra Edible Lanscape (Paisaje comestible), compuesta de queso, huevos, chocolate, fideos, etc., que fueron comidos por doscientos invitados en noventa minutos.

    En 1973 realizó Food Situation for a Patriotic Banquet, con las banderas de distintos países representadas en platos con pastas coloreadas. Simultáneamente realizó obras en Barcelona y Viena, y participó en la Documenta 6 de Kassel en 1977 con la obra Fest für Leda (Fiesta para Leda). Su obra más conocida de los años 70 fue Piedeshalles (1979), realizada en el nuevo centro comercial Forum des Halles, construido donde había estado ubicado el mercado central de Les Halles. Varios artistas fueron convocados para realizar obras en espacios todavía en construcción. Miralda trabajó en un sótano, y revistió, con ayuda de un asistente, un enorme pilar de hormigón armado con ocho mil berenjenas, tres mil calabacines y doscientos rabanitos. Como homenaje a la actividad que se había desarrollado durante largo tiempo en el lugar, incluyó en la obra tres inscripciones: “In Memoriam”, “Les Halles”, “1153-1971”.

    Miralda presentó obras en varias ciudades de Estados Unidos, entre otras Breadline (Línea de pan) en el Contemporary Arts Museum de Houston en 1977, Wheat & Steak en Kansas City en 1981, y Miami Projects en 1982. Entre 1986 y 1992 desarrolló Honeymoon Project, basado en un supuesto romance y casamiento entre los monumentos de Cristóbal Colón en Barcelona yla Estatua dela Libertad en Nueva York. El proyecto consistió en etapas como Petición de mano, Compromiso, Ajuar, Regalos, Prenupcias y Nupcias, presentadas sucesivamente en distintas ciudades.

    En 1994 el artista se radicó en Miami, y desde entonces comparte su tiempo entre Miami y Barcelona.

MUSEO DE LA COMIDA. En el año 2000 Montse Guillén y Miralda crearon en Barcelona el FoodCulturaMuseum. La idea rectora de la fundación fue la de explorar la “cultura de la comida” a través de proyectos realizados a nivel internacional, una forma de presentar el concepto de Food Culture concebido por Miralda.

    El FoodCulturaMuseum cuenta con un vasto acervo que comprende colecciones de objetos de cocina (que en las exposiciones son mostrados en heladeras con puertas de vidrio), gráficos, y audiovisuales que Miralda ha recopilado durante cuarenta años. Todo el acervo está registrado en el Archivo FoodCultura, con sedes en Barcelona y Miami. El museo es definido como: “Un espacio sin muros dedicado a la comunicación, la investigación y la historia global de la comida, las costumbres, las experiencias culturales y el arte.”

DE GUSTIBUS NON DISPUNTANDUM. De Antoni Miralda.La Fábrica. Barcelona, 2010. Distribuye Océano, 264 págs.

Sabores y Lenguas, Diversas localizaciones, 1997-2007

Sabores y Lenguas en Montevideo

En abril de 2007 Miralda llegó a Montevideo para presentar la exposición “Sabores y lenguas: Montevideo”, a realizarse en el Centro Cultural de España. La muestra era parte de un proyecto itinerante “Sabores y Lenguas: 13 ciudades”, organizado por el FoodCulturaMuseum que comprendía exposiciones en ciudades de América Latina y Estados Unidos. A partir de 2004 exposiciones similares, pero adaptadas al medio local, habían sido mostradas en Miami, Caracas, Lima, Bogotá, Ciudad de México,La Habanay San Pablo. Después de ser presentada en Montevideo la exposición siguió para Buenos Aires.

    “Sabores y Lenguas” fue ideada como un work on progress, un proceso colectivo y participativo cuyo objetivo es preservar el bagaje cultural de la sabiduría culinaria y la memoria colectiva de las ciudades. La exposición estuvo basada en la muestra de platos de porcelana que habían sido intervenidos por personas de las distintas ciudades en que se había desarrollado el proyecto. También fueron implementadas paredes negras sobre las que el público podía escribir sus reflexiones e ideas sobre el fenómeno de la comida. A modo de inspiración, los organizadores escribieron en la parte inferior de las paredes frases usadas en el lenguaje diario relacionadas a nuestra cultura de la comida, entre otras “la verdad de la milanesa”, “contigo pan y cebolla” y “chupate esa mandarina”.

    Siguiendo el modelo de experiencias anteriores, fueron repartidos una centena de platos de porcelana a personas que mostraron su interés por participar en el proyecto, lo que resultó en obras relacionadas de diferentes formas a la cultura de la comida local. Algunas de las piezas realizadas en Montevideo fueron seleccionadas para ser incluidas en futuras exposiciones y en el acervo del FoodCulturaMuseum.

El País Cultural. No. 1121, 3 de junio de 2011, Montevideo, Uruguay.

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