El pintor Emilio Sánchez. Un neoyorquino de Camagüey

Pedro da Cruz

El pintor Emilio Sánchez (1921-1999) perteneció a una generación de artistas cubanos cuya identidad y sentido de pertenencia fue marcada por el triunfo dela Revoluciónencabezada por Fidel Castro contra el régimen de Fulgencio Batista. En 1959 Sánchez tenía casi cuarenta años, y hasta entonces había vivido según los parámetros de la clase dominante en Cuba.

    Su padre era un importante productor de azúcar, y uno de los empresarios más poderosos del país. Sánchez se crió en la hacienda familiar Central Senado, en la provincia de Camagüey, donde recibió educación privada antes de concurrir a diversas escuelas en Estados Unidos. Su formación artística la realizó en éste país, donde fue alumno dela ArtStudentsLeague yla ColumbiaUniversitySchool of the Arts.

Sin título (Medio punto, San Juan, Puerto Rico), 1971

    Acostumbrado desde niño a realizar viajes con su familia por Europa y distintos sitios de América, uno de los países que visitó con  más frecuencia fue México, donde se radicó su madre luego de casarse en segundas nupcias con el historiador de arte peruano Felipe Cossio del Pomar. En 1968 Sánchez adoptó la ciudadanía estadounidense, ya que era contrario al régimen revolucionario cubano, y se radicó en Nueva York. La previa alternancia entre las estadías en Cuba y Estados Unidos tuvo como consecuencia que, una vez establecido como artista, se lo catalogara de diferentes maneras.

    La problemática relacionada a la identidad artística de Sánchez es estudiada, con profusas referencias a sus obras, en el recientemente editado Hard Light. The work of Emilio Sánchez (Prestel, 2011), un libro publicado porla Emilio Sánchez Foundation bajo la dirección editorial de Ann Koll, curadora de esa institución. Otro aspecto estudiado de la personalidad de Sánchez, que no había sido abordado hasta el presente, es la de su orientación sexual. El análisis se basa en una serie de bocetos de carácter más privado que sus pinturas.

    El estilo maduro de Sánchez se caracterizó por una representación sumamente realista (en un lenguaje cercano al movimiento llamado superrealismo), centrado en motivos de arquitectura, casas y edificios reproducidos hasta el más mínimo detalle, sin presencia de la figura humana. La gran destreza técnica de Sánchez resultó en que su pintura fuera aceptada por amplios círculos, y que su obra esté representada en una larga lista de importantes museos e instituciones. A su vez, el estilo “fotográfico” en muchos casos resulta sumamente correcto, sin el más mínimo elemento perturbador o fuera de lugar, lo que puede resultar en una sensación de aridez al apreciar las obras en su conjunto.

La casa grande, 1980

CASAS Y EDIFICIOS. En cuanto a la problemática del sentido de pertenencia de un artista nacido y criado en Cuba que luego se radica y desarrolla su carrera en Estados Unidos, extraño y a la vez perteneciente a ambas culturas, el caso de Sánchez no es único. Experiencias similares, aunque en décadas posteriores, serían las de dos de los artistas más importantes de la posmodernidad latinoamericana: Ana Mendieta y Félix González-Torres.

    Teniendo en cuenta las condicionantes no resulta contradictorio que en el libro Hard Light sean incluidos dos ensayos en los que se estudia la obra de Sánchez desde una perspectiva latinoamericana, y se caracteriza al pintor como un modernista estadounidense respectivamente.

    En el primero, Rafael Diazcasas analiza la obra creada por Sánchez antes de la Revolución, cuando el artista se trasladaba constantemente entre los países de la región. La mayoría son obras sobre papel, dibujos y acuarelas, con motivos tanto del ámbito rural cubano como de puertos del Caribe y de Nueva York. En comparación con el de las pinturas de etapas posteriores, el estilo de los trabajos de los ’50 es más espontáneo, con personajes integrados a su entorno, como en New York Fish Marquet, Boat Docked at St. Croix, y La casita de Emma.  

    Diazcasas incluye en su texto un rico material fotográfico de paisajes, así como de ambientes y construcciones rurales de Cuba, y las compara con los motivos de los dibujos de Sánchez, intentos de documentar distintos aspectos de la realidad cubana. Aunque el pintor también realizó paisajes imaginarios, como A Mixed Landscape of Puerto Rico and Cuba (1963). Desde una perspectiva latinoamericana, el autor señala similitudes entre estas obras de Sánchez con las del brasileño Alfredo Volpi y las de los cubanos Amelia Peláez y Portocarrero, miembros de la llamada Escuela deLa Habana.

    En el segundo ensayo, John Angeline caracteriza la obra madura de Sánchez, realizada luego de que el pintor se radicara definitivamente en Nueva York, como firmemente anclada en la tradición modernista desarrollada en Estados Unidos luego de 1940. Compara esa obra, especialmente la elección de los motivos, con la de artistas estadounidenses como Charles Demuth y Edward Hopper. La influencia de éste último es evidente, especialmente en las soluciones formales, en obras de los ´80 como Shadow of the Brooklyn Bridge y Studio, 64 West 15th Street. También son señaladas las influencias de Georgia O’Keeffe y Edward Ruscha en obras como Untitled (New York Skyscrapers under a Red Sky) y Untitled (Bronx Storefront, “Hunts Point”)respectivamente.

Sin título (Buttocks), sin fecha

AMANTE DISCRETO. En un tercer ensayo Rudi Bleys analiza las obras de carácter privado realizadas por el pintor durante varias décadas, desde la perspectiva de la orientación sexual. Según Bleys, Sánchez vivió una homosexualidad “discreta” debido a varias razones: la pertenencia a los círculos de una clase dominante cubana regida por códigos machistas; las persecuciones de la época maccarthista (basadas en un anticomunismo teñido de homofobia); y el temor de que una actitud trasgresora dañara su carrera. Mantuvo esa actitud aún después de la liberalización sexual que permitió que artistas activos a partir de los años ’70 usaran su homosexualidad como un motivo central en sus obras, como fue el caso del mencionado González-Torres.

    Los trabajos analizados tienen un carácter espontáneo (realizados sobre tarjetas de invitación, sobres, reclames y papeles de otras proveniencias), muy diferente al de las más austeras obras sobre arquitectura.

    Algunos muestran festivos y coloridos grupos de figuras humanas, tanto masculinas como femeninas, por ejemplo Untitled (Legs) y varias con el título común Untitled (Male Figures). Otras de las obras están dominadas por partes de cuerpos masculinos desnudos, en general torsos sin cabeza, con referencias eróticas explícitas. Es el caso de otras también tituladas Untitled (Male Figures), así como Untitled (Male Figure, Torso), Untitled (Buttocks), y Untitled (Male Torsos).

    Continuando con el razonamiento de la inserción de la obra de Sánchez en la tradición del arte modernista estadounidense, se puede comparar la separación que el artista estableció entre una pintura formal y trabajos de carácter íntimo con una diferenciación similar realizada por el mencionado Charles Demuth, que también realizó dibujos y acuarelas de contenido erótico que nunca mostró por ser sumamente inconvenientes para su época.

El País Cultural. No. 1139, 7 de octubre de 2011, Montevideo, Uruguay.

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