El artista alemán Jochen Fischer entregará sus obras al público. Acción artística. La realiza este jueves a las 17:00 horas en Plaza Cagancha

Pedro da Cruz

El artista alemán Jochen Fischer, que visita Uruguay con frecuencia, realizó una serie de treinta y tres obras con objetos encontrados en el entorno urbano, las que serán mostradas y ofrecidas al público en una acción que realizará en el Centro.

 

El artista entrega sus obras al público uruguayo , en una acción que se realizará en la Plaza Cagancha este jueves a las 17:00 horas.

Solo en casa

    Jochen Fischer nació en Hesse en 1954 y estudió en la Academia de Arte de Düsseldorf entre 1976 y 1982. Desde 1994 es profesor de escultura en la Universidad Johann Wolfgang Goethe en Frankfurt am Main, donde reside. Desde hace unos años Fischer y su esposa Susanne Windelen, profesora en la Academia de Arte de Stuttgart, desarrollan un programa de intercambio con la Escuela Nacional de Bellas Artes de Montevideo, lo que resultó en que estos artistas alemanes visiten Montevideo con frecuencia.

    Fischer es muy observador, y se fija especialmente en los fenómenos que se pueden apreciar en el entorno urbano. Haciendo uso de su inquisitiva mirada, a estado recorriendo Montevideo durante más de un mes. Su interés se centra en objetos que ha recogido de la calle, o comprado en la feria de Tristán Narvaja, con los que crea sus obras, un proceso similar al uso que los surrealistas hicieron de los llamados “objets trouvés”.

    La serie de objetos de menor formato tiene por título Sudario de la calle, que también es el título de una de las obras que componen la serie. Ésta obra esta compuesta por un pequeño dibujo (que Fischer encontró en la calle) de la cara de un hombre con barba que se entrevé detrás de un trozo de mantilla blanca. Las referencias son múltiples. En primer lugar con el Sagrado Sudario, en el que los rasgos de Cristo quedaron marcados en la tela que le alcanzó Verónica durante el Via Crucis. Una referencia actual es la de personas, en general hombres jóvenes, que duermen en las calles de Montevideo cubiertos, incluso en invierno, con una delgada manta.

No hay vacantes

    De sus solitarios recorridos por las calles de la ciudad, surgen una serie de figuras similares a espíritus o fantasmas, las que aparecen en varias de las obras. En Solo en casa se ve la figura de un niño parado sobre un trozo de esponja, y detrás aparece una figura redonda de cartón con brazos y dientes amenazantes. Frutas y fantasmas consiste en una rama con frutitos amarillos a la que el artista agregó una serie de cabecitas blancas con ojos negros realizadas en porcelana fría. Magia privada es una combinación de cabecitas de fantasmas, con grandes orejas y lenguas, combinadas con espadas recortadas de barajas. Y en Fantasmas transparentes una serie de cabezas de fantasmas fueron dibujadas con marcador sobre una bolsa plástica tomada del interior de una caja de vino. Los materiales son muy variados, y su uso muestra una cierta ironía y gran sentido del humor.

    Aún una obra relacionada con espíritus es Samovar, en la que manos enfermas se extienden sobre las llamas de velas contenidas en un bols de plástico. Otras obras refieren a temas muy variados, como Bolsas de supermercado, bolsas de papel con bastos recortados de barajas, Pobrecito perro, un aviso callejero sobre un perro perdido llamado Gordo, y Bolsillos vacíos, pantalones dados vuelta que muestran los bolsillos al público.

Bolsas de supermercado

    Otro fenómeno observado por Fischer es el de las personas que reparten volantes en la calle. Inspirado en eso, elaboró un catálogo de sus obras que va a ser repartido con ese método en el centro de Montevideo. Al estilo de los impresos de propaganda, en la tapa del catálogo se lee “Increíble, todo gratis”, “Hace tu propia colección de arte gratis, elegí tu pieza y llevala”, y “Solamente una pieza por persona”.

    Fischer quiere devolver los objetos, reelaborados por él, a la gente. Lo ve como un regalo al pueblo uruguayo. La acción se va a realizar en la Plaza Cagancha el jueves 15 entre las 17:00 y las 19:00 horas.

    El artista brinda sus piezas al público, e invita a todos a participar del evento.

 

El País. 13 de diciembre de 2011, Montevideo, Uruguay.

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Vida y obra de Nelson Ramos. Del plano al objeto

Pedro da Cruz

Los comienzos

La actividad creativa de Nelson Ramos (1932-2006) se desarrolló de forma paralela con una intensa labor pedagógica, la que resultó en la formación de un importante número de creadores reconocidos en el ámbito del arte uruguayo contemporáneo. Nacido en Dolores, en el departamento de Soriano, Ramos se traslada luego, con su familia, en Juan Lacaze, donde el padre ejerció la profesión de ayudante de arquitecto. En 1951, con diecinueve años, el artista se radicó en Montevideo e ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Allí fue alumno de, entre otros calificados profesores, Miguel Ángel Pareja, Felipe Seade y Vicente Martín.

    En el año 1953 se unió a sus colegas Yamandú Aldama, Raúl Catellani, Bolívar Gaudín, Pascual Gríppoli, Silvestre Peciar, Rodríguez Arnay y Glauco Teliz para formar el grupo La Cantera, un nombre elegido como referencia a las canteras del ferrocarril de Las Piedras, lugar que frecuentaban por se lugar de residencia de Pareja. Como sede de esta formación alquilaron un sótano en la calle Gonzalo Ramírez esquina Yaro. 

Vertical con verde, 1976

    Poco tiempo después, en 1959, Ramos recibió una beca del gobierno brasileño para estudiar durante seis meses técnicas de grabado con los artistas Iberê Camargo y Johnny Friedlaender en Río de Janeiro. Luego se trasladó a San Pablo, donde trabajó durante un par de años en la sección de diseño de una industria textil. Simultáneamente colaboró como ilustrador en los diarios O Estado de São Paulo y Diario de São Paulo. El trabajo como diseñador de textiles era muy bien remunerado, pero Ramos sentía que un artista debía ser activo en el lugar al que pertenecía por nacimiento y formación, por lo que decidió regresar a Uruguay.

El dibujo

A comienzos de los años ’60 comenzó su reconocimiento con premios y becas que le permitieron desarrollar su actividad artística. En 1961 recibió el Gran Premio en la Primer Bienalde Jóvenes Pintores. En 1962, gracias a una beca otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura, emprendió un viaje de estudios que lo llevaría a Europa, donde recorrió España, Francia e Italia. Al año siguiente representó a Uruguay en la Bienal de San Pablo. En 1964 recibió el Premio de Dibujo en la exposición “Arte Actual de América y España” en Madrid.

    En esa época, y hasta 1967, su actividad estuvo centrada en el dibujo, en un ambiente artístico en el que esa disciplina era considerada un arte menor. Ramos fue incluso el primer artista que realizó muestras individuales sólo con dibujos, mostrándolos como obras independientes en sí mismas. Hacia 1963 su trazo se volcó hacia el expresionismo y en 1964 ganó el Premio Blanes con dibujos de gran formato. Dentro de los proyectos de este período, ejecutados con crayola pastosa, cabe destacar El grito americano (1964), con cráneos que surgen de masas oscuras compuestas por trazos expresivos, una temática que Ramos retomaría en obras de años posteriores. Los dibujos que realizó ya avanzada la década muestran un lenguaje informalista expresado por medio de un marcado grafismo gestual. Esta temprana trayectoria hace que se lo considere un pionero para aquellos artistas que entre los años ’60 y ’70 hicieron del dibujo su principal medio de expresión, y a los cuales la crítica María Luisa Torrens enmarcó dentro del movimiento denominado “El Dibujazo”.

    En 1967 Ramos comenzó su actividad como profesor de dibujo y pintura enla Escuelade Artes Aplicadas, actividad con la que continuó hasta 1977. En 1971 había iniciado, paralelamente, una larga y fecunda labor pedagógica con la creación del Centro de Expresión Artística (CEA), al que concurrieron gran número de alumnos que luego siguieron sus propios caminos creativos. Entre los muchos artistas que se vinculan a esta experiencia didáctica se puede mencionar a Claudia Anselmi, Carlos Barea, Diego Donner, Florencia Flanagan, Andrea Finkelstein, Daniel Gallo, Roberto Gilmet, Gerardo Goldwasser, Pilar González, Inés Olmedo, Ricardo Pascale, Abel Rezzano y Blanca Villamil.

Claraboyas, 1990

Objetos e instalaciones

Entre 1967 y 1969 la obra de Ramos se vuelca hacia la composición de conjuntos construidos con elementos “encontrados” en el entorno urbano. Luego de pintar los objetos de negro, se organizaban en una composición que era recorrida, “cortada”, por una línea blanca regular. En este período, las piezas iban tomando carácter de instalación, ya que ocupaban lugar en el espacio. Una de las más conocidas obras de esta nueva etapa es Naturaleza muerta (1967), que consiste en una mesa con botellas, un vaso y platos con frutas. Junto a la mesa se ven dos sillas y una olla, mientras que sobre la mesa se ubica una repisa adherida a la pared. Todo el conjunto, montado sobre una tarima, es recorrido por una línea blanca vertical que se desliza por la pared, la repisa, la mesa, algunos de los objetos y una de las sillas. De características similares, otro conjunto compositivo muestra una mesa y dos sillas, una de ellas volteada, con fichas de juego desparramadas sobre la mesa y la tarima que soporta la instalación. Todo el grupo está pintado de negro, menos las fichas. Sobre la mesa se ve una lámpara con pantalla de metal, la que es intervenida por una línea blanca que también atraviesa el resto de la obra. Estas creaciones tienen cierta relación con el arte conceptual, ya que el color uniforme y la presencia de la línea regular que pasa sobre los objetos no apuntan a una reconstrucción realista de la materialidad representada, sino que toman distancia de ésta y se acercan al mundo de las ideas.

Pinturas blancas y “cajas”

En los años ’70 el trabajo del maestro se concentra en una serie de pinturas blancas prácticamente monocromas en las que el principal elemento era un delgado espacio vertical que funcionaba como una línea divisoria del espacio pictórico. Es en ese estrecho espacio que el artista eligió aplicar los únicos toques de color presentes en las obras. Amarillos o verdes, que luego cubría parcialmente con blanco, como en Camisa (1975), Vertical (1975), Vertical con verde (1976).

    En 1978 empezó a explorar la ruptura del plano dentro del espacio del cuadro. En la serie Los reversibles, ya con obras tridimensionales, utilizó gruesos marcos dentro de los que construyó, con piezas de madera ubicadas vertical y horizontalmente, lo que puede ser visto como una referencia (consciente o inconsciente) a las estructuras de las obras del universalismo constructivo de Torres García. Dentro de los campos que delimitaba la estructura, Ramos ubicó elementos verticales en una disposición que semeja la de los cuadros almacenados en un estante del taller de un pintor.

    En 1981 Ramos fue contratado por el Collage of Art and Design de Minneapolis, Estados Unidos, donde dictó cursos de dibujo y pintura, dando también conferencias en varias universidades de Minneapolis y otras ciudades de la región, como Saint Paul y Northfield.

    A principios de los ’80 la volumetría ganó lugar frente a la línea, en la invención de “cajas” con elementos muy variados: papeles de distinto tipo, hilos, delgadas cañas, maderas, cartones. Un tipo de trabajo tridimensional con figuras recortadas distribuidas en campos delimitados por la estructura de la obra, en lo que podemos considerar otra posible referencia al arte de Torres García. Comenzó realizando cajas como Las tres Marías (1980). Poco después, en 1982, inició el trabajo con la serie Pandorgas, claraboyas y tarascas, con temas que recuerdan la niñez del artista: las tarascas (pequeñas cometas hechas con papel de estraza y cañas finitas, remontadas con hilo de coser, por lo que no se pueden recoger y volver a remontar), las cometas, y las claraboyas de las casas de los barrios montevideanos. Simultáneamente realizó cajas con otros temas. Mundo triste (1986) está compuesta por una serie de personajes ubicados en los espacios de una estructura armada con maderas delgadas, o palitos, cuyas vestimentas están realizadas con papeles y cartones marrones, que dan cuenta en la continuidad en el trabajo monocromo que interesaba por el momento al artista. En Latinoamérica (1988) el plano de la obra está dividido en dos: una parte superior, de mayor tamaño, en la que se superponen formas de papel que semejan velas de barco y cometas, unidas por hilos a la parte inferior, un tipo de friso en el que se alinean personajes que están realizando distintas tareas.

    Durante los años ’90 continuó trabajando el tema de las claraboyas. Claraboyas (1990) muestra una estructura ortogonal en una mirada “desde abajo”, como si el espectador estuviera en un patio mirando hacia arriba, un recurso similar al usado en Claraboyas palermitanas (1993), aunque en este caso la estructura está organizada en diagonales. 

Tunatiuh, 1991

Horrores de la Conquista

El interés del artista por la realidad latinoamericana, adelanta el motivo común a otra serie de cajas que Ramos realizó a partir de 1989, con temas relacionados a la Conquistade América, en la que muestra una visión crítica, de protesta, contra todos los desmanes realizados por los conquistadores contra la población aborigen. Invasores (1991) muestra en la parte superior un friso de arqueros indígenas, bajo los que se ven los soldados españoles arremetiendo a caballo. El papel de la Iglesia Católica como parte del proceso de dominación, está representado por un cura que sostiene un crucifijo dentro de una iglesia. Humillación (1990) muestra a los indígenas realizando distintos trabajos pesados, mientras que en la parte inferior se ven cráneos y una hilera de esqueletos, figuras que también forman parte de Colonización (1989), Cholula (1990) y Ellos aún nos miran (1991). En Tunatiuh (1991) casi todo el espacio de la obra está cubierto de decenas de esqueletos ubicados de distintas formas, en una profusión desordenada, en los pequeños espacios cuadrados de la estructura.

    Ramos representó a Uruguay en varios eventos internacionales. En 1985 estuvo presente una vez más en la Bienal de San Pablo. En 1991 participó en la IV Bienal de La Habana, y un año más tarde fue artista residente en el Massachussets Collage of Art de Boston, Estados Unidos.  En 1996 recibió, junto a María Freire y Manuel Pailós, el Premio Figari, otorgado por el Banco Central del Uruguay en reconocimiento de la trayectoria artística. Ese mismo año ganó también el Premio Fraternidad, que le permitió viajar a Israel, Turquía y varios países europeos, donde tuvo contacto con gran número de artistas e instituciones. En 1997 representó a Uruguay en la XLVII Bienal de Venecia.

Objetos inútiles y “papeles chinos”

    A mediados de los ’90 Ramos comenzó a realizar una serie de objetos compuestos con formas que reproducen herramientas, pero que en realidad son inútiles. Una especie de ironía, de juego entre la referencia a la actividad manual y la falta de aplicación práctica de los extraños instrumentos de trabajo. Con diversos materiales, madera en primer lugar, creó por ejemplo Máquina capadora, un serrucho con el agregado de una gran bolsa en su parte inferior. Otros de los objetos de la serie son Gran soplador II (1996), una suerte de gran pantalla de borde redondo con la que abanicarse, y El dedo (1997), compuesto por una forma negra alargada que sale de una pieza circular.

    Durante la década siguiente, ya en los últimos años de su carrera, Ramos volvió a trabajar con papel. En los llamados “papeles chinos” pegó muy finas capas de este material, en una técnica que lograba conferirle al conjunto una cierta corporeidad. En este caso el papel no fue soporte de dibujos, sino el protagonista principal, sobre el cual, y volviendo al motivo de la línea vertical que cortaba el plano de sus pinturas de los años ’70, realizó rasgados que dejaban entrever un espacio detrás de la superficie. Correspondiendo a esta etapa de investigación tenemos trabajos como Cicatriz y Gran vertical, ambas de 2004. A otras de las obras les incorporó pequeños elementos que aparecen detrás de la superficie en los espacios creados por rasgaduras y cortes. Estas obras ya no son sólo blancas o marrones, los colores de los papeles, sino que los elementos incorporados eran negros o, ya con la presencia de color, rojos. Es el caso de varias piezas realizadas en 2004: Vertical con rojo, Fructificador y Domingo 7 de noviembre de 2004.

    Nelson Ramos falleció en Montevideo en febrero de2006 a la edad de 73 años. Desde su primera exposición individual en 1956 enla Galería Arte Bella de Montevideo, y su primera participación en una exposición colectiva, en la mencionada I Bienal de Jóvenes Pintores en 1961, seguirían una larga serie de exposiciones individuales y colectivas, así como numerosos premios y becas, que lo convertirían en uno de los artistas uruguayos más reconocidos de su época.

 

La Pupila, No. 20, Diciembre 2011, Montevideo, Uruguay.

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Muestra del plástico italiano Omar Galliani se presenta en el Cabildo. Arte. La exposición está formada por dibujos y pinturas de gran formato

Pedro da Cruz

Con auspicio de la Embajada de Italia, la exposición “Nocturno” del artista italiano Omar Galliani, consistente en dibujos y pinturas de gran formato, se podrá ver en el Cabildo de Montevideo hasta el 31 de diciembre.

 

Galliani nació en 1954 en Montecchio, en la región de Emilia, donde aún reside. Se formó enla Academiade Bellas Artes de Bolonia, y actualmente enseña pintura enla Academiade Bellas Artes de Carrara. A comienzos de la década de 1980 formó parte del grupo de los llamados Anacronistas. En los últimos años ha realizado numerosas exposiciones individuales y participado en importantes muestras internacionales, entre otras las Bienales de Venecia y San Pablo.

    Recientemente, con el apoyo del Instituto Italiano de Cultura, la obra de Galliani comenzó a ser mostrada en América Latina. En 2010 fue exhibida la muestra 21 dibujos para una noche en Bogotá en el Instituto Italiano de Cultura de Bogotá. También el año pasado una exposición titulada Nocturno fue mostrada en el Centro Cultural Comte Grand de San Juan de Puerto Rico y en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires. Esta muestra, con curaduría de Alessandro Romanini y Máximo Scaringella, ha llegado a Uruguay y puede apreciarse en los locales de exhibición del Cabildo de Montevideo.

    Galliani trabaja en series de motivos claramente anclados en la historia del arte, más específicamente la época del Renacimiento italiano. Cabezas de mujer que recuerdan madonas son rodeadas por halos o glorias con protuberancias semejantes a espinas. La temática de los santos y los mártires domina en el conjunto de trabajos mostrados. En algunos casos las figuras, basadas en un dibujo lineal al estilo de maestros como Leonardo y Rafael, son reinterpretadas, y ubicadas en un nuevo contexto por medio de la yuxtaposición de elementos referidos a otras épocas históricas. El uso del color es muy restringido, y sirve en general como apoyo de las imágenes dibujadas.

    De este tipo son las figuras de una serie de dibujos en formato mediano que comprende cabezas de santas. Los fondos de las obras están prácticamente cubiertos de líneas curvas, casi una textura. Del mismo tipo son obras en que la figura principal son distintos objetos, por ejemplo un par de zapatos de taco alto. Un hecho que dificulta la comprensión de ciertos motivos, y de las intenciones del artista, es la falta de material informativo sobre títulos y técnicas de las obras.

    En cuanto a la técnica, el elemento principal es el grafito, aplicado ya sea como dibujo o como planos de tonos. Uno de los soportes preferidos de Galliani es la madera de álamo, material que usó como soporte para una obra en grafito de gran formato (5 x 6,3 metros) que fue mostrada en 2005 junto al Rostro del Ángel de Leonardo en la exposición Gran dibujo italiano en el Archivo del Estado de Turín.

    Otra serie en que ha trabajado el artista, Dibujos siameses, está compuesta de una figura repetida simétricamente a los lados de un eje vertical. En general cabezas de mujer, estos dibujos son entendidos como símbolos del infinito. Una variante de esta serie son obras con una misma cabeza que se repite separadas por la figura de, por ejemplo, una tijera o pulseras en forma de víbora. En cuanto a la técnica se aprecian capas de papel muy delgado entre las que aparecen pequeños trozos de fibras textiles.

    La serie Nuevos santos está compuesta por figuras que formalmente fueron creadas como las anteriores figuras de santas, pero que muestran rasgos contemporáneos, más relacionados con el erotismo y visiones interiores.

    Finalmente se muestra Nuevas anatomías, una extensa serie de obras de mayor formato en las que zonas de color, aplicado de forma plana y regular, sirven de base y contrapunto a las figuras dibujadas con grafito, ya sea con líneas o con sucesiones de puntos. El color más frecuente es el rojo, aunque hay también presencia del azul y el ocre, en obras con cabezas de mujer de perfil y dibujos de huesos de manos. Otros detalles anatómicos están conformados por dibujos de espinas dorsales. En algunos casos la anatomía es mezclada con objetos cotidianos (una vez más, zapatos de taco alto) y elementos tomados de formas de la naturaleza.

 

El País. 8 de diciembre de 2011, Montevideo, Uruguay.

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El arte explora los “Mundos nómades”. Exposición. El Museo Nacional de Artes Visuales exhibe obras de diversos orígenes

Pedro da Cruz

“Mundos Nómades” es el nombre de la exposición que se abrió en el Museo Nacional de Artes Visuales (Giribaldi y Herrera y Reissig) y que podrá ser visitada hasta el 30 de enero.

 

La exposición proviene del acervo del Frac Lorraine (Francia). Conformada con obras de artistas de distintos orígenes, se exhibe actualmente en el Museo de Artes Visuales. Esta muestra comprende videos, objetos e instalaciones, así como textos destinados a desaparecer. Como parte de un proceso de descentralización de la vida cultural, en Francia existen los fondos regionales de arte contemporáneo (Frac). El Frac Lorraine, ubicado en Metz (capital de la región de Lorena), presenta parte de su colección a nuestro público.

    La selección de las obras a ser mostradas en Uruguay estuvo a cargo de Béatrice Josse, directora del Frac Lorraine, y del artista visual y curador uruguayo Raúl – Rulfo – Álvarez, que fue invitado a realizar una residencia en Metz para familiarizarse con el acervo de esta colección regional. Tres de los artistas participantes, Marie Cool, Fabio Balducci y Jean-Christophe Norman, han viajado a Uruguay junto a Béatrice Josse para presentar la exposición.

Luis Camnitzer. Dos líneas paralelas, 1976

    En la muestra hay trabajos de cerca de veinte artistas (algunos trabajan colectivamente), obras en distintos formatos y medios acompañadas por textos de especialistas que orientan al espectador. Las obras son de carácter conceptual, basadas en “protocolos” que permiten que sean recreadas en distintos lugares sin la presencia de los artistas, y se encuentran en el límite entre lo material y lo inmaterial. Exploran el tema de lo efímero en el arte, ponen a prueba nuestra percepción, y son entendidas como una denuncia del mercantilismo en los circuitos del arte.

    Uno de los artistas participantes es Luis Camnitzer, uruguayo nacido en Alemania y residente en Nueva York. Su obra Dos líneas paralelas (1976) consiste en una hilera de varios metros de herramientas y otros objetos bajo los que se lee un texto manuscrito del mismo largo. Guillaume Désanges escribió en el texto correspondiente: “Se trata de dos líneas paralelas, una virtual y literaria, la otra real y plástica. Dos líneas paralelas no sólo en el espacio, sino también en su esencia, y que no se encontrarán jamás: las palabras y las cosas.”

Marco Godinho. El mundo nómade, 2005-2006

    La obra 211 cm. (2000) de Ceal Floyer, una artista pakistaní residente en Londres, consiste en un elástico negro estirado y fijado a los extremos de una pared. La obra, recreada en distintos lugares, cambia de título según el largo del soporte. Lo importante en este caso es el concepto tras la obra y no la forma final, que es efímera y cambiante.

    La idea del cambio de forma y lugar se ve reforzada al constatar que los orígenes y lugares de residencia de los artistas participantes en general no coinciden. Esa circunstancia también se refleja en el título dado a la exposición, una postura sobre la que Rulfo escribe: “El nómade es aquél que no tiene hogar. En eterno movimiento hace de su ruta el lugar, no en el qué, sino por el que se habita. Moverse no es una función que le haga ir de un lugar a otro sino que es en sí mismo lugar de morada.”

    El mundo nómade (2005-2006) es precisamente el título de una obra de Marco Godinho, artista portugués residente en Luxemburgo, que consiste en un mapamundi cortado en sesenta partes verticales iguales cuyas partes inferiores han sido enrolladas hasta distinta altura. Al alterar los usos horarios convencionales, el artista cuestiona las relaciones planetarias de tiempo y espacio.

Vera Molnar. Paseo (casi) aleatorio, 1998-1999

    Del francés Jean-Christophe Norman es mostrada Crossing, una obra realizada in situ en el MNAV, que consiste en un texto destinado a desaparecer, escrito con tiza al aire libre (se lo ve a través de una ventana de la sala). La húngara residente en París Vera Molnar aporta Paseo (casi) aleatorio (1998-1999), consistente en un cordón que une una serie irregular de clavos fijos en la pared, un tipo de dibujo en el espacio.

    Las obras se suceden. El espectador debe aguzar su percepción para descubrir los conceptos que dieron origen a estas obras. Es posible que se le ocurran varias interpretaciones diferentes y contradictorias. Lo que sin duda debe haber sido la intención de los artistas.

 

El País. 2 de diciembre de 2011, Montevideo, Uruguay.

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El minimalismo. Cubos sin sentido

Pedro da Cruz

En los ‘50 el ambiente plástico norteamericano estaba dominado por el expresionismo abstracto (Pollock, de Kooning, Rothko, Motherwell). Fueron cuestionados casi enseguida. Primero por los neodadaistas Jasper Johns y Robert Rauschenberg. Luego por artistas que realizaban obras reducciendo los elementos a un “mínimo”. Estos últimos cristalizarían en el movimiento llamado minimalista.

Sol LeWitt. Serial Project No.1 (ABCD), 1966

    Los orígenes y el desarrollo del minimalismo son analizados por James Meyer en el libro Arte minimalista. Profesor de arte contemporáneo en la Universidad de Emory, Atlanta, y colaborador de la revista Artforum, Meyer escribe un iniciado ensayo de introducción, seguido por gran número de reproducciones que son complementadas con textos específicos para cada obra.

OBJETOS Y ESTRUCTURAS. El minimalismo se desarrolló como movimiento entre 1960 y 1967. Su núcleo estuvo formado por los artistas Carl Andre (n. 1935), Dan Flavin (1933-1996), Donald Judd (1928-1994), Sol LeWitt (1928-2007) y Robert Morris (n. 1931). Éstos, a su vez, no se veían como miembros de un movimiento coherente, ya que no publicaron manifiestos, e incluso tenían opiniones divergentes y hasta opuestas. Las diferencias eran también evidentes en el carácter de sus respectivas obras.

Robert Morris. Sin título (L - Beams), 1967

    Las obras minimalistas era por lo general tridimensionales, una forma básica repetida en distintos tipos de series. La producción industrial, o realizada por asistentes, no mostraba rastro visible de la participación del artista. Con un mínimo de color, los materiales se expresaban como tales, no imitaban otra cosa. Los objetos eran colocados directamente sobre el suelo para diferenciarlos de las esculturas tradicionales. La típica obra minimalista se puede caracterizar como un cubo blanco sin mensaje ni “sentido”.

    En 1959 Andre comenzó a realizar la “Pyramid Series” y en 1960 la “Element Series”, compuesta por obras con elementos de madera aislados o apilados de distintas formas. Poco después, hacia 1965, realizó obras con ladrillos ordenados en hileras, y otras con cuadrados de chapa de acero o cobre que organizaba geométricamente sobre el suelo. Simultáneamente LeWitt utilizó varillas de madera, pintadas de blanco, para construir prismas que se repetían para formar estructuras de tipo serial, con títulos como Modular Piece y Modular Structure. Morris construyó grandes formas de fibra de vidrio en forma de “L” que disponía en diferentes posiciones en el local de exposición.

    Judd eligió la pared como soporte para sus “cajas” rectangulares de aluminio y plexiglas, una forma que se repetía en una disposición con intervalos regulares, ya fuera vertical u horizontalmente. En la mayoría de los casos las obras no tienen título, otra forma de tomar distancia de lo descriptivo. Mientras tanto, el material preferido de Flavin fueron tubos de neon, lo que agregaba luz y color a las obras, distribuidos en series verticales o diagonales.

Donald Judd. Sin título, 1965 (1990)

 

PINTURA MÍNIMA. El pintor Frank Stella (n. 1936) también puede contarse como integrante del núcleo del minimalismo, ya que sus primeras obras cuestionaron radicalmente el expresionismo abstracto. En 1959 redujo la pintura a sus componentes formales más esenciales, y usó colores industriales para pintar estrictos modelos geométricos, bandas de color regulares entre las que se veía, aparentando finas líneas, el color de la tela.

    También fueron considerados minimalistas algunos pintores que a principios de los ’60 utilizaron un mínimo de medios para realizar obras que no expresaban rasgos personales. Jo Baer, Robert Mangold, Brice Marden y Robert Ryman realizaron obras monocromas, blancas o con sólo algún acento de color, o dibujaron contornos de figuras geométricas sobre fondos de colores planos. David Novros creó, combinando telas monocromas en distintos tonos, estructuras similares a relieves. 

DERIVACIONES. El minimalismo marcó un punto de inflexión en la sucesión de movimientos artísticos que surgieron ya avanzado el siglo XX. El expresionismo abstracto fue la última gran expresión del modernismo como tal, mientras que el cuestionamiento de los minimalistas contribuyó al gran cambio de paradigma que significó la sustitución del modernismo por el conjunto de nuevas tendencias que conformaron el luego llamado posmodernismo.

    Las obras de los precursores del minimalismo fueron fuente de inspiración para otros artistas que, con distintas variantes, crearon objetos compuestos por formas simples y sin profusión de color, como es el caso de Larry Bell, John McCracken y Anne Truitt.

    Ciertos aspectos del minimalismo también se conjugarían con elementos provenientes del nuevo arte conceptual, por ejemplo en la obra de Eva Hesse. Ambos movimientos contribuyeron poco después al surgimiento del land art, caracterizado por la intervención de los artistas sobre la naturaleza. El desarrollo de la obra de los propios Andre y Morris derivó en un trabajo con elementos relacionados al entorno natural, por lo que fueron precursores de artistas considerados miembros del movimiento land art como Walter De Maria, Richard Long y Robert Smithson.

    La influencia de la experiencia minimalista perduró bajo distintas formas durante varias décadas, y llega incluso hasta el presente. El concepto minimalismo fue ampliado y adoptado para denominar aspectos de diferentes disciplinas que se caracterizan por la reducción de la expresión a un mínimo de elementos.

    Las áreas que han sido más influidas por ideas minimalistas son las de la arquitectura, el diseño y la decoración. Un interior con paredes blancas, pocos objetos, y sólo algún acento de color, es considerado minimalista. El concepto también se aplica a algunas expresiones de la literatura, las artes escénicas, e incluso la moda.

ARTE MINIMALISTA, de James Meyer. Phaidon Press Limited, 2011. Londres, 200 págs. Distribuye Océano.

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El arte, la cultura y la ciencia se dan la mano en el Parque Rodó. Muestra. La exposición “Futuro Natural” se extenderá hasta el 30 de enero

Pedro da Cruz  

“Futuro natural”, con obras de 17 artistas uruguayos, es un trabajo conjunto entre el Museo Nacional de Artes Visuales y el Museo Nacional de Historia Natural. Se puede ver en el Parque Rodó hasta el 30 de enero de 2012.

 

La exposición “Futuro natural” tiene por subtítulo “Un cruce entre arte, cultura, ciencia y naturaleza.” Siguiendo la idea curatorial de Gustavo Tabares, los artistas participantes en el proyecto tuvieron acceso a las colecciones del Museo de Historia Natural, y en colaboración con el personal de éste crearon obras que actualmente se exponen en el Museo de Artes Visuales.

    Como resultado del proceso de trabajo una serie de objetos, animales embalsamados en primer lugar, fueron transferidos del área de la ciencia y la naturaleza a la de la cultura y el arte, un entrecruzamiento de significados que los artistas abordaron desde diferentes puntos de vista y en formatos muy variados.

    La presentación de las obras fue ambientada por Tabares con numerosos objetos dispuestos en diferentes grupos, ya sea en mesas o directamente en el suelo de las sala, con sus respectivos carteles de “no tocar”. El ambiente despierta recuerdos en los que siendo niños visitamos las salas del Museo de Historia Natural en el ala del Teatro Solís. La disposición también tiene como efecto que los límites entre la ambientación y las obras presentadas se desdibujan, lo que en algunos casos puede confundir al espectador.

    Entre las obras, tres se destacan por su gran formato y disposición en el centro de la sala. Raúl Álvarez -Rulfo- creó Megatherium, una enorme figura de tela con extremidades con colmillos, dispuesta entre ficheros y carpetas dispersas, una suerte de pesado y milenario empleado público. Urugua-í, de Martha Castillo, consiste en una lata de galletitas El Trigal (otro recuerdo de infancia) que ha sido recreada en formato gigante. En su interior, al que el público puede acceder, se acumulan latas de galletitas y un monitor de video. La tercera instalación, MNHNV de Emilio Bianchi, que agrega la “V” de visual al nombre de Historia Natural, consiste en un despacho de museo en estilo kistch.

    Algunas de las obras muestran una expresión escultórica. La caída de Federico Arnaud, una de las obras más impactantes, está compuesta por decenas de pájaros embalsamados de distintos tamaños, que fueron colgados de la pared en forma de un avión que cae verticalmente. En un pequeño monitor a nivel del suelo se ve el film Los pájaros de Alfred Hitchcock. Ernestina Pereyra colgó un pelícano sobre un gran cono de algodón en Instrucciones para disecar un ave y

Andrea Finkelstein usó en Mitos, tesoros y gliptos una caparazón de gliptodonte y varias mulitas embalsamadas para deconstruir el mito de que el primero es un antecesor de las segundas.

    Otras artistas usaron la técnica del video. En 9 billones de Rimer Cardillo se ven animales marinos en movimiento, actividad que parece ser observada por una pequeña foca embalsamada ubicada frente al monitor. Alberto Lastreto filmó libros de Historia Natural en Systema naturae.

    Una aproximación a la naturaleza de tipo más conceptual se evidencia en La leyenda de Otumaro Yoghi o: De la representación de Tiempo / Naturaleza / Lenguaje, una instalación con pilas de papel, sillas y piedras de Carlos Capelán, en Esquema de Guillermo Stoll, y en Alegoría de la memoria de Jacqueline Lacasa, una recreación de Alegoría de Lindolfo Cuestas de Juan Manuel Blanes, en la que la artista, vestida con una túnica, sostiene un cráneo de elefante frente a su cabeza.

    Los restantes expositores son Alejandro Fernández, Diego Focaccio, Francisca Maya, Andres Rinderknecht, Alejandro Schmidt y Alejandro Turell. El catálogo de la muestra será presentado el martes 29 de noviembre con ocasión de una charla con Víctor Scarabino y Enrique Aguerre (directores del MNHN y el MNAV respectivamente), Gustavo Tabares y algunos de los artistas que participan en “Futuro natural”.

 

El País. 16 de noviembre de 2011, Montevideo, Uruguay.

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Arquitectura uruguaya en Venecia. Cinco obras emblema

Pedro da Cruz

Venecia no sólo acoge la Bienal de Arte, sino que también es sede de una Bienal de Arquitectura de carácter internacional. En 2010 Uruguay estuvo presente en la doceava edición de ésta última con la presentación de cinco edificios emblemáticos: el Palacio Salvo, el Estadio Centenario, el Edificio Panamericano, la Represa de Rincón del Bonete y el Frigorífico Anglo de Fray Bentos.

    El aspecto más llamativo de la presentación en Venecia fue que el piso del pabellón uruguayo estuvo cubierto por una gran alfombra de cuero de vaca blanco y negro, una referencia a la alfombra que Le Corbusier tenía en su apartamento de Porte Molitor. El renombrado arquitecto se había llevado la alfombra de Argentina en 1929, cuando visitó el Río dela Platapara dictar conferencias en Buenos Aires y Montevideo.

    Actualmente el envío uruguayo es mostrado en el Museo Nacional de Artes Visuales. El material presentado (videos, textos, material fotográfico y maquetas) es acompañado del libro 5 narrativas, 5 edificios, a cargo de Sebastián Alonso, Martín Craciun, Lucio de Souza y Emilio Nisivoccia (curadores de la muestra). No es un catálogo típico de una muestra de arquitectura, y aunque contiene una corta presentación de cada uno de los edificios, con fechas y datos de construcción, no pone el acento en aspectos técnicos, ya que, por ejemplo, la inclusión de dibujos de planos y fachadas es mínima. El material fotográfico tampoco es el tradicional en libros de arquitectura, sino que tiene carácter de “ensayo”, con tomas inusuales de los edificios durante la construcción, así como de detalles de fachadas e interiores, de las texturas de los materiales, etc.

    Cada capítulo del libro, uno por cada edificio, contiene una serie de textos relacionados de distintas formas a la historia y realización de las construcciones. Se ha buscado ofrecer un conjunto de datos de carácter muy amplio, tomados de fuentes de gran diversidad, siguiendo un modelo rizomático que apunta a relacionar las construcciones con dispares datos históricos y culturales, incluso con lo curioso y anecdótico.

El Palacio Salvo en construcción

DOS ÍCONOS. El propietario del terreno de 18 de Julio y Andes en que estaba ubicada la legendaria confitería La Giralda (donde la orquesta de Roberto Firpo tocó La Cumparsita por primera vez en 1916) era Marcelino Allende, que en 1918 planificó construir en el lugar el Palacio Allende, un rascacielos de “tipo americano”. Pero los planes no se concretaron y Allende vendió el terreno a los hermanos Ángel, José y Lorenzo Salvo, acaudalados industriales textiles.

    Los Salvo encargaron el diseño de un rascacielos al arquitecto italiano Mario Palanti, que entre 1923 y 1928 dirigió la construcción del que, con sus115 metrosde altura, fue el edificio más alto de América del Sur hasta 1935. Planificado para contener viviendas, hotel, oficinas y un centro comercial, fue construido con treinta y una plantas: dos sótanos, planta baja, entrepiso, veintiséis pisos, y una plataforma azotea.

    El imponente edificio dominaba el panorama del centro de la ciudad, pero no todos los juicios fueron positivos. Alfredo Mario Ferreiro, en su “Poema del rascacielos del Salvo”, lo caracterizó como: “Una jirafa empantanada en Andes y 18, / incapaz de cruzar la calle, / por miedo de que los autos / se le metan entre las patas y le hagan caer.” Cuando en noviembre de 1929 Le Corbusier estuvo en Montevideo, la anécdota más difundida de su visita fue la de su juicio sobre el Palacio Salvo. Repudió la “salchichería que sirve de decoración a la fachada”, las “molduras carnavalescas” y las “roscas adiposas que se cuelgan de la planta baja y el primer piso”.

    Tres décadas más tarde fue construido el  Edificio Panamericano frente al Puerto del Buceo. Fue proyectado por el arquitecto Raúl Sichero y realizado entre 1959 y 1964. La propuesta original tenía el doble de largo, pero no fue realizada. El edificio es un volumen prismático de cien metros de largo, cincuenta de alto y trece de ancho. Tiene un hall continuo en planta baja en el que se comunican cinco torres independientes con diecisiete pisos de viviendas cada una.

    El estilo es modernista, con influencias de la arquitectura de Le Corbusier y Lucio Costa, el diseñador de Brasilia. La particularidad de la fachada, caracterizada por Sichero como una “piel de vidrio”, es justificada con la búsqueda de transparencia y ligereza. El arquitecto puntualiza que lo fundamental, más que el aspecto exterior, es el aspecto interior, con un vidriado en el que la gente se siente muy cómoda.

    En 1958 Sichero construyó junto al edificio un pequeño pabellón de planta cuadrada para utilizarlo como estudio, donde trabajó hasta 1967. El local tuvo un destino remarcable cuando allí se instaló la boiteZum Zum, un sitio de referencia de la noche montevideana de los años ’70. 

El Estadio Centenario en construcción

DEPORTE E INDUSTRIA. El Estadio Centenario fue proyectado por el arquitecto Juan Antonio Scasso, y construido en hormigón armado en un lapso de nueve meses. Con capacidad para 67.374 espectadores fue inaugurado el 18 de julio de 1930, fecha del Centenario de la Jura de la Constitución, con ocasión del Primer Campeonato Mundial de Fútbol (ganado por la selección uruguaya). La Torre de los Homenajes, de cuarenta metros de altura y en estilo art decó, da a la construcción un acento de verticalidad.

    La represa hidroeléctrica de Rincón del Bonete está ubicada sobre el Río Negro en las cercanías de Paso de los Toros. Tiene un largo de1.170 metros, una altura de50 metros, y su lago artificial tiene una superficie de 1.070 km². Fue construida entre 1937 y 1948, en una primera etapa por la compañía alemana Siemens-Schuckertwerke y luego por la norteamericana General Electric. El edificio de las turbinas fue construido por Julio Vilamajó, en un estilo severo precursor del que usaría cuando realizóla Facultadde Ingeniería en Montevideo. Del material histórico se destaca el intercambio de misivas entre el Presidente Gabriel Terra y el Canciller alemán Adolfo Hitler; ambos, en 1937, se felicitaron mutuamente por el comienzo de las obras. Durante la dictadura de 1973-85 ala represa se le dio, sintomáticamente, el nombre “Dr. Gabriel Terra”, que en 1933 había instaurado la primera dictadura del siglo XX.

    En 1863 el alemán Georg Giebert fundó en Fray Bentos la empresa de producción de extracto de carne “Giebert et Compagnie”. Su principal producto era un extracto de carne denominado “OXO”. Éste era muy costoso, ya que para elaborar un kilo se necesitaban 32 kilos de carne magra, por lo que luego se comenzaron a producir los más accesibles “OXO-cubes”. Éstos eran fáciles de transportar y preparar, y jugaron un papel muy importante en la alimentación de los soldados ingleses durantela PrimeraGuerraMundial. En 1921 la empresa Liebig derivó en el Frigorífico Anglo. En un lapso de tres años fue construido un edificio de60 metrosde largo, 40 de ancho y cinco pisos de altura como depósito frío de pre-embarque. Luego de un gran auge relacionado a la exportación de Corned Beef durantela SegundaGuerraMundial, la actividad fue decayendo hasta que el frigorífico fue cerrado definitivamente en 1979.

    El material incluido en 5 narrativas, 5 edificios es aún mucho más amplio y variado, por lo que el libro constituye una importante fuente de referencias para lectores interesados en distintos aspectos de la historia de la cultura y la arquitectura del Uruguay.

El País Cultural. No. 1142, 28 de octubre de 2011, Montevideo, Uruguay.

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